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martedì, marzo 29, 2005

...

esperando el mail que no llega.
con el dolor en el estómago que no cesa.
con ganas de arrancármela para siempre, de dejar de pensar en su bienestar y enfocarme sólo en lo que io quiero.
es tan difícil ser dos, pero hoy más que nunca me siento una sola, a la otra la quiero lejos, fuera de mi vida, que no regrese, que no me obligue a cumplir, que entienda que no la necesito aún cuando separarme de ella significaría mi muerte.

los miedos crecen, busco a donde asirme pero la neblina no me deja ver bien.
J dice que somos de la misma gama cromática, y a ella sus sueños se le cumplen, será posible que los míos se cumplan también?

hay quien afirma que es mejor darlo todo, es más, creo que esa ha sido mi frase favorita muchas veces, pero ¡cómo duele aplicarla!, como sientes el temblor desde dentro, como las lágrimas no alcanzan para describir lo que sucede, como el tamaño se reduce y necesitas sentirte fuerte cuando sabes que no lo eres.

las alas, no sé dónde están, hoy no las traigo, las cambié por piedras, piedras violettas, como las estrellas que me regalaron.

sí, tengo estrellas, mi harbanita me regalo una, de esas enormes que te miran cada noche, de esas que envían sus abrazos a través de la luz, de esas que transmiten fuerza y esperanza, de esas que cada que cae el sol buscas con desesperación, de esas que te acompañan en las noches y te vigilan, de esas que están solas y lejos (como io) por lo tanto son la compañía perfecta.

J también me ha regalado estrellas, estrellas violettas, no las quiero soltar, ya viven conmigo, cuando las observo recuerdo las promesas que nos hemos hecho: vamos a ir a España a verlo, vamos a viajar, la casa rodante, un día ella me va a acompañar en mis aventuras...

un día, un día, un día... un día tal vez todos e vuelva real, y deje de existir dentro de mí...