-.El castillo de la Luna.-
A cada paso que di, encontré un sueño, sueños cómplices del violeta y silbados por manos tiernas, por suspiros de princesa. Sueños de un anochecer infinito, con racimos de estrellas chispeantes vestidas siempre para la mejor ocasión. Encontré ecos presurosos por cantar, encontré suspiros de besos mágicos que convierten sapos en príncipes y a espectadores de piedra en latidos de corazones cadenciosos, encontré paredes decoradas con fantasías mudas enredadas en burbujas de cristal que me pedían bailar con ellas siempre una pieza más.
Caminé junto a delirios de gotas de sudor arrojadas por pasiones noctámbulas, conocí muy de cerca un espejo que lloraba porque le habían robado su reflejo, me empapé de tristezas que fluían en marchas a paso doble tratando de viajar clandestinas en la maleta de algún viajero extraviado.
Descubrí suaves labios sin color que exigían un rapto eterno, visité muchos cuartos, todos decorados con conjuros de magia en polvo invisible. En varios ocasiones para salir de ellos tuve que arrancarme el corazón y guardarlo en mis bolsillos pues tuve miedo que se quedara hipnotizado, preferí seguir mi marcha, pues buscaba la alcoba principal, pregunté a cada susurro que encontré arrullándose con el canto de los grillos, porque siempre hubo notas de grillos audaces tapizando el silencio.
Cuando llegué a la alcoba principal, me extravié por unos momentos en fragancias de rocío, me extravié en deseos ocultos de vidas pasadas que despertaban ansiosas de tibia piel, en respiraciones jadeantes y escandalosas, en ternuras que suspiraban granitos de magia, me perdí apropósito en el anhelo de tocar su luz, de acariciar sus pensamientos, de robarle un soplo de su tiempo eterno y guardarlo celosamente en un cajón de mis memorias.
Ella no estaba en la habitación, porque yo la visité de noche y en esté castillo vive la luna… vive la princesa Luanna.
Cuando me di la vuelta para emprender el regreso, me detuve por un instante y con los ojos cerrados me imaginé este texto.
Sir_Lancelott
Caminé junto a delirios de gotas de sudor arrojadas por pasiones noctámbulas, conocí muy de cerca un espejo que lloraba porque le habían robado su reflejo, me empapé de tristezas que fluían en marchas a paso doble tratando de viajar clandestinas en la maleta de algún viajero extraviado.
Descubrí suaves labios sin color que exigían un rapto eterno, visité muchos cuartos, todos decorados con conjuros de magia en polvo invisible. En varios ocasiones para salir de ellos tuve que arrancarme el corazón y guardarlo en mis bolsillos pues tuve miedo que se quedara hipnotizado, preferí seguir mi marcha, pues buscaba la alcoba principal, pregunté a cada susurro que encontré arrullándose con el canto de los grillos, porque siempre hubo notas de grillos audaces tapizando el silencio.
Cuando llegué a la alcoba principal, me extravié por unos momentos en fragancias de rocío, me extravié en deseos ocultos de vidas pasadas que despertaban ansiosas de tibia piel, en respiraciones jadeantes y escandalosas, en ternuras que suspiraban granitos de magia, me perdí apropósito en el anhelo de tocar su luz, de acariciar sus pensamientos, de robarle un soplo de su tiempo eterno y guardarlo celosamente en un cajón de mis memorias.
Ella no estaba en la habitación, porque yo la visité de noche y en esté castillo vive la luna… vive la princesa Luanna.
Cuando me di la vuelta para emprender el regreso, me detuve por un instante y con los ojos cerrados me imaginé este texto.
Sir_Lancelott


<< Home