tal cual
realmente no soy tan complicada como muchos piensan (o tal vez sí, pero a mí no me lo parece), se me puede dar gusto fácilmente (tan fácilmente, que casi nunca lo entienden y se complican de más)... en definitiva prefiero los detalles pequeños, los que hacen que la sonrisa se asome al rostro y que un brillo especial aparezca en los ojos como muestra de gratitud...
si voy a un centro comercial (o paseo por el centro) será difícil que me separen de la sección de muñecos de peluche (todos me encantan), los globos y las curiosidades de niña chiquita; o de las tiendas donde venden artículos de papelería (y es que, desde tijeras con diferentes formas, hasta lápices multicolores, pasando por todo tipo de hojas y sobres me fascinan); y qué decir de los libros, el olor de las librerías es lo máximo (aunque hay que reconocer que los libros viejos, esos que pasan de generación en generación, conservan un aroma tan grato y atrayente que es difícil igualar)... la verdad, la ropa es a lo que menos me acerco, y no es que no me guste (como buena representante del sexo femenino también la vestimenta y el calzado son apreciados por mi persona), pero si puedo comprar un libro en lugar de una blusa, sin duda me inclino por el libro (para disgusto de mi hermana Anna Laura, que dice que no tengo nunca nada decente que ponerme).
Las flores sí me gustan, y mucho, pero, a decir verdad, los arreglos grandes no del todo, prefiero los ramos y sólo una vez me han regalado uno... tuve un novio que acostumbraba darme pequeños arreglos cada mes, desgraciadamente con el tiempo se le fue olvidando (así como a mí se me olvidaron otros detalles) y nunca supo que infeliz fui cuando dejé de recibirlos. Aunque lo que nadie ha entendido (tal y como lo que mencionaba al principio) es que prefiero los detallitos, prefiero que me regalen una florecilla que se encontraron en el camino y que al verla les habló y les dijo "llévame", a qué gasten en un arreglo enorme... es tonto lo sé, pero soy una mujer de detalles.
Es por eso que digo que soy sencilla... muero porque me regalen una estrella, una canción, un verso, una carta, un beso adentro de una caja, dulces (porque me fascinan los dulces, jejeje), un sueño o una promesa.
A veces creo que no está bien pensar así, que debo de ser un poco más normal, que tengo que darme cuenta de que nadie anda por la vida regalando tonterías, que a los demás no les importa si yo creo en dragones, hadas, príncipes y princesas dentro de castillos encantados... a veces creo que mi vida es algo extraña, que debo de dejar de fantasear... lo pienso, en realidad lo pienso... pero deshecho la idea de inmediato... no puedo negarme a mí misma, tengo que serme fiel todos los días... tengo que aceptar que soy romántica (aunque los demás prefieran la palabra cursi), tengo que aceptar que lloro con casi todas las películas y que muy fácilmente tocan las fibras más sensibles de mi ser.
ayer, por ejemplo, por fin vi: "Mujercitas" (la version que tiene a Winona en el papel de Jo), y no pude evitar que las lágrimas asomaran... y es que de pequeña me indentifiqué tanto con ese libro (por supuesto yo era Jo, y mi hermana Anna era Amy) que los recuerdos no me dejaban en paz... lo más curioso es que al verla, me percaté de que sigo igual en muchos aspectos:
en fin, la idea es esa, se me puede complacer con pequeñas cosas:
una película (no sólo veo cursis, pero ayer esa pasaron, ni modo, jejeje)
una caminata (me encanta caminar, me fascina, sobre todo en el malecón, eso es algo que voy a extrañar y llorar cuando parta de mazatlán)
una canción (pero que sea trova por favor... en eso sí me pongo mis moños, para desgracia de todos, jajaja)
un saludo sincero por la mañana (por cierto, gracias a los que entrado al blog y dejan saluditos)
una cartita, etc...
soy sencilla, soy cursi y no me canso de ser así...!
si voy a un centro comercial (o paseo por el centro) será difícil que me separen de la sección de muñecos de peluche (todos me encantan), los globos y las curiosidades de niña chiquita; o de las tiendas donde venden artículos de papelería (y es que, desde tijeras con diferentes formas, hasta lápices multicolores, pasando por todo tipo de hojas y sobres me fascinan); y qué decir de los libros, el olor de las librerías es lo máximo (aunque hay que reconocer que los libros viejos, esos que pasan de generación en generación, conservan un aroma tan grato y atrayente que es difícil igualar)... la verdad, la ropa es a lo que menos me acerco, y no es que no me guste (como buena representante del sexo femenino también la vestimenta y el calzado son apreciados por mi persona), pero si puedo comprar un libro en lugar de una blusa, sin duda me inclino por el libro (para disgusto de mi hermana Anna Laura, que dice que no tengo nunca nada decente que ponerme).
Las flores sí me gustan, y mucho, pero, a decir verdad, los arreglos grandes no del todo, prefiero los ramos y sólo una vez me han regalado uno... tuve un novio que acostumbraba darme pequeños arreglos cada mes, desgraciadamente con el tiempo se le fue olvidando (así como a mí se me olvidaron otros detalles) y nunca supo que infeliz fui cuando dejé de recibirlos. Aunque lo que nadie ha entendido (tal y como lo que mencionaba al principio) es que prefiero los detallitos, prefiero que me regalen una florecilla que se encontraron en el camino y que al verla les habló y les dijo "llévame", a qué gasten en un arreglo enorme... es tonto lo sé, pero soy una mujer de detalles.
Es por eso que digo que soy sencilla... muero porque me regalen una estrella, una canción, un verso, una carta, un beso adentro de una caja, dulces (porque me fascinan los dulces, jejeje), un sueño o una promesa.
A veces creo que no está bien pensar así, que debo de ser un poco más normal, que tengo que darme cuenta de que nadie anda por la vida regalando tonterías, que a los demás no les importa si yo creo en dragones, hadas, príncipes y princesas dentro de castillos encantados... a veces creo que mi vida es algo extraña, que debo de dejar de fantasear... lo pienso, en realidad lo pienso... pero deshecho la idea de inmediato... no puedo negarme a mí misma, tengo que serme fiel todos los días... tengo que aceptar que soy romántica (aunque los demás prefieran la palabra cursi), tengo que aceptar que lloro con casi todas las películas y que muy fácilmente tocan las fibras más sensibles de mi ser.
ayer, por ejemplo, por fin vi: "Mujercitas" (la version que tiene a Winona en el papel de Jo), y no pude evitar que las lágrimas asomaran... y es que de pequeña me indentifiqué tanto con ese libro (por supuesto yo era Jo, y mi hermana Anna era Amy) que los recuerdos no me dejaban en paz... lo más curioso es que al verla, me percaté de que sigo igual en muchos aspectos:
- sigo siendo Jo
- sigo pensando que me voy a enamorar de un profesor de la universidad
- sigo teniendo un carácter medio feo (la verdad tengo mi genio, hay que reconocerlo, jojojo)
- pero al mismo tiempo tengo corazón de pollo...
en fin, la idea es esa, se me puede complacer con pequeñas cosas:
una película (no sólo veo cursis, pero ayer esa pasaron, ni modo, jejeje)
una caminata (me encanta caminar, me fascina, sobre todo en el malecón, eso es algo que voy a extrañar y llorar cuando parta de mazatlán)
una canción (pero que sea trova por favor... en eso sí me pongo mis moños, para desgracia de todos, jajaja)
un saludo sincero por la mañana (por cierto, gracias a los que entrado al blog y dejan saluditos)
una cartita, etc...
soy sencilla, soy cursi y no me canso de ser así...!


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