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giovedì, dicembre 30, 2004

por fin me peino y el mundo sigue igual...

Claro... una puede durar horas arreglándose (aún cuando esto vaya en contra de sus buenas costumbres), bañarse, vestirse, pintarse, secarse el cabello (¿alguién puede realmente creer esto en mí?)... es más, puede hasta ponerse perfume (robado a la hermana por supuesto), usar tacones y bolsa chiquita y decente (a la cual no le cabe nada)... y él puede no notarlo.

Y es que una por lo menos espera que le digan que se ve "bien", no ya "hermosa", "despanpanante", "bella", etcétera.

Pero claro, él no lo nota, y si lo nota, no lo externa, y si lo externa, no lo hace como debería de ser.

Y es que no sabe lo difícil que es ser mujer y no saber qué ponerse. Es incríble, pero, tanto el 24 como el 31 compré ropa especial para esos días... YO, la que NUNCA se compra ropa, la que lo considera un gasto tonto... dejé de comprar libros o comida por unos cuantos trapos...

Y por supuesto, ni siquiera se percató de ello... pero no, yo soy la tonta por esperar tanto de quién no debo, por creer que los cuentos que me imagino existen no sólo en mi mente...

Bueno, para ser sinceros, lo que compré el 24 me encantó, y lo hice por mí, creo que volvería a comprar algo así, es más, creo que la manta y yo vamos a ser grandes amigas, jejeje.

Por lo menos espero que cuando llegue el príncipe azul, me diga de vez en cuando que luzco bien, que huelo rico, o cualquier otra mentira que se le ocurra... ay, yo como siempre esperando tantas cosas... que tristeza...