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giovedì, febbraio 03, 2005

Y ahí estaba, tan sola como siempre, dejándose amar por una playa que no es la suya, una playa que es distinta, una playa que sabe a recuerdos.

Esa tarde un mar en calma mojaba sus pies, mientras ella extrañaba aquellos últimos rayos del sol acariciándole el rostro.

Mcpapatas y un jugo de piña por compañía; el dolor de la partida y la expectativa del regreso; el olor a sal que la cautivó desde pequeña y que no le permite alejarse por mucho tiempo del hogar.

Tiene miedo, no conoce otro estado de ánimo desde hace días, no quiere volver y tampoco quiere quedarse… todo ha pasado tan rápido, la fecha ha llegado y es necesario retornar a la morada paterna.

Llora en silencio, las lágrimas no acuden… quizá hay demasiado dolor.

Le gusta desaparecer de casa, en verdad goza el ir a su orilla salada e imaginar historias… a veces la fantasía la inunda, la envuelve, la hace su presa y la separa de la realidad;
es entonces cuando vuela, cuando piensa que puede cambiar al mundo, que las cosas no son como parecen, que nació para otros juegos y que el ser distinta es lo mejor que le pudo suceder.

Sin embargo, la realidad regresa a ella, el miedo vuelve, ni la lunna puede ayudarla… es necesario tornar a casa, es preciso tener una vida “normal”, hay que levantarse cada mañana aunque el día lastime.

… … … …

Aquella niñita regresó, no pudo evitarlo, se sintió a gusto de nuevo con papá y mamá; le crecieron las alas, ahora vuela más segura de sí, sin embargo en momentos como este, recuerda aquella playa, aquella partida y tiene miedo.